EPÍLOGO

   Post créditos, la música baja y nos regalan una escena extra:
   Una enorme mano verde activa un monitor, que al encenderse muestra el rostro de un hombre maduro, semicubierto por una capucha. La pantalla es monocromática y de baja definición. Además, la transmisión se pierde cada tanto, y la estática deforma la imagen y el sonido. A pesar de eso, llegamos a reconocer  algunas palabras de la comunicación: el hombre de la capucha, firme y solemne, está recriminándole algo a quien lo ve desde este lado del aparato.
“… haber perdido la base en Necrópolis. El Maestro está muy decepcionado. Tus soldados subestimaron la importancia de la misión. Y hay algo más: mis Hijos me dicen que unos humanos puros estuvieron involucrados en la victoria de los espectros… (La estática se hace más fuerte y se pierde una parte)… si son los mismos que venimos observando, pueden llevarnos a un refugio intacto. La prioridad es encontrar esa bóveda... (el encapuchado consulta algo anotado)… la Bóveda 13. Cambio y fuera”.
  La mano gigante apaga el monitor, y por un momento se ve, apenas reflejada en la pantalla oscura, la cara de un supermutante con una luz roja brillando en donde debería estar uno de los ojos. Su voz suena profunda aunque bien articulada:
 “¡Von Hagen!”, llama hacia un costado, y un monje muy nervioso aparece junto a él en el reflejo: “Tenemos un nuevo objetivo”.




-FIN DE LA PARTE UNO-